Existe cada vez un consenso más nutrido en torno a la idea de una transformación sustancial del concepto de lo humano, en el que se entrecruzan tradiciones con formas emergentes. En dicho contexto, las ciencias sociales, las artes y las humanidades han visto surgir fenómenos de transformación epistemológica y disciplinar que las han transversalizado, con lo cual han permitido el surgimiento de campos multi, inter y transdisciplinares. El diseño de redes de estudio e investigación, y la integración de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los procesos académicos y de producción de saber con ciencias hasta ahora muy alejadas, contribuyen indudablemente a la revitalización de nuevas categorías enfocadas en dar cuenta de lo humano, de las sociedades en plural y de la relación estética y la creatividad como trasfondo de variadas cosmogonías locales y globales. Pensar entonces las ciencias sociales, las artes y las humanidades en el terreno de lo “inter” significa pensar en nuevas formas de ordenamiento académico, nuevas narrativas sobre el conocimiento y, especialmente, nuevas formas de asociación para generar escenarios de producción de saber.