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Miguel Betti

Resumen

Para Henri Bergson, las representaciones que nos hacemos habitualmente del tiempo y de la materia, desde los orígenes más remotos de la humanidad, son un producto derivado de nuestras necesidades vitales. Las divisiones (en segundos o minutos, en sustancias o en objetos) no son más que abstracciones, operaciones de nuestro espíritu para poder servirnos con mayor facilidad de lo real. La esencia de la realidad, sin embargo, es la pura continuidad. 
En el presente artículo, introduciremos un concepto capital en la filosofía de Bergson, la duración (I), y analizaremos su naturaleza en tanto multiplicidad cualitativa (II). A continuación, estudiaremos los problemas en los que ha incurrido la metafísica clásica al concebir las distintas manifestaciones de la duración como una multiplicidad cuantitativa y no cualitativa (III). Finalmente, veremos cómo estos errores se remontan a la manera en la que el ser humano percibe la realidad, en vías de la acción y la cooperación (IV). El objetivo último de este artículo es presentar algunos de los grandes lineamientos del pensamiento filosófico de Henri Bergson y demostrar cómo, para este autor francés, la realidad es esencialmente duración, es decir, una continuidad indivisible.

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Sección
Artículos