Publicado
2011-06-21

Comprensiones de la resiliencia en los libros editados en español y localizados en seis bibliotecas de Bogotá, Colombia

Understanding of resilience in the books published in spanish and located in six libraries in Bogotá, Colombia

DOI: https://doi.org/10.15332/s1794-9998.2011.0001.04
Juan José Cuervo Rodríguez
Carolina Yanguma
Milena Arroyave

Resumen (es)

El propósito de esta investigación documental es abordar qué se entiende por resiliencia en los libros publicados en español y ubicados en las bibliotecas de las siguientes universidades de Bogotá, colombia: de los Andes, Pontificia universidad Javeriana, Universidad Nacional de Colombia, El Rosario, santo Tomás. también se tienen en cuenta las publicaciones que del mismo tema se encuentran en la biblioteca pública Luis Ángel Arango. Dicha investigación tiene como principio básico lo analítico y hermenéutíco, mediante la búsqueda y recopilación de fuentes de información y posteriormente su revisión, análisis e interpretación. se posibilita una construcción teórica que permite evidenciar que la resiliencia es un proceso dinámico, construido a lo largo de la historia vital y en relación con los vínculos que el sujeto establece durante la vida.

 

Palabras clave (es): resiliencia, investigación documental, investigación cualitativa, constructivismo

Resumen (en)

The purpose of this documental investigation is to explore how published works in spanish deal with the concept of 'resilience'. The publications consulted are located in the following university libraries of Bogota, Colombia: Andes university, Javeriana university, National university, Rosario university, Santo Tomas university. Additionally, the public library Luis Angel Arango was also used. This investigation has an analytical and hermeneutic approach which entails the gathering of the sources of information, their analysis, interpretation and revision. This work focuses on 'resilience' as a dynamic process that occurs throughout the life of the individuals, in particular the relationships established by them.

 

Palabras clave (en): resilience, documental investigation, qualitative investigation, constructivism

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Cuervo Rodríguez, J. J., Yanguma, C., & Arroyave, M. (2011). Comprensiones de la resiliencia en los libros editados en español y localizados en seis bibliotecas de Bogotá, Colombia. Diversitas, 7(1), 57-71. https://doi.org/10.15332/s1794-9998.2011.0001.04

Comprensiones de la resiliencia en los libros editados en
español y localizados en seis bibliotecas de Bogotá, Colombia
*

Understanding of resilience in the books published in
spanish and located in six libraries in Bogotá, Colombia

Juan José Cuervo Rodríguez **, Carolina Yanguma, Milena Arroyave

Universidad Santo Tomás, Bogotá, Colombia

Recibido: 2 de diciembre de 2009 - Revisado: 2 de mayo de 2010 - Aceptado: septiembre de 2010

* Artículo de reflexión



Resumen

El propósito de esta investigación documental es abordar qué se entiende por resiliencia en los libros publicados en español y ubicados en las bibliotecas de las siguientes universidades de Bogotá, colombia: de los Andes, Pontificia universidad Javeriana, Universidad Nacional de Colombia, El Rosario, santo Tomás. también se tienen en cuenta las publicaciones que del mismo tema se encuentran en la biblioteca pública Luis Ángel Arango. Dicha investigación tiene como principio básico lo analítico y hermenéutíco, mediante la búsqueda y recopilación de fuentes de información y posteriormente su revisión, análisis e interpretación. se posibilita una construcción teórica que permite evidenciar que la resiliencia es un proceso dinámico, construido a lo largo de la historia vital y en relación con los vínculos que el sujeto establece durante la vida.

Palabras clave: resiliencia, investigación documental, investigación cualitativa, constructivismo



Abstract

The purpose of this documental investigation is to explore how published works in spanish deal with the concept of 'resilience'. The publications consulted are located in the following university libraries of Bogota, Colombia: Andes university, Javeriana university, National university, Rosario university, Santo Tomas university. Additionally, the public library Luis Angel Arango was also used. This investigation has an analytical and hermeneutic approach which entails the gathering of the sources of information, their analysis, interpretation and revision. This work focuses on 'resilience' as a dynamic process that occurs throughout the life of the individuals, in particular the relationships established by them.

Key words: resilience, documental investigation, qualitative investigation, constructivism.



Introducción

Cada persona es un universo misterioso, relacional, complejo; desde allí las posibilidades de relación saludable, pueden ser infinitas. Anónimo.

En estos tiempos en los que la pobreza y la violencia parecen dominar el escenario de la vida, los seres humanos nos vemos en la necesidad de desarrollar habilidades que permitan hacer frente a las dificultades cotidianas; desde allí surge un interés por intentar comprender la adquisición de competencias que potencian las fortalezas personales. A partir de esto, nuestra pretensión es crear un documento desde el paradigma sistémico constructivista, que vislumbre lo hasta ahora planteado alrededor de un modelo que está promoviendo una revolución filosófica en el discurso de la psicología, en pro de la concepción del sujeto como pieza fundamental dentro del tejido social y el devenir histórico de los pueblos: se trata del concepto de resiliencia, en el que se constituya, desde su fundamentación teórica, un sujeto capaz de construirse a sí mismo dentro de un contexto que lo moviliza en su propia existencia y le brinda la posibilidad de enriquecerse o declinar frente a la adversidad.

Este texto hace parte de los intereses del proyecto de investigación docente "Resiliencia: identificación, potenciación y construcción", que a su vez busca enriquecer (conceptual y paradigmáticamente) el campo de formación integral de la Universidad Santo Tomás "Psicología de la familia, ciclo vital y resolución de conflictos". Se parte de la necesidad de apoyarse en marcos conceptuales apropiados para nuestro contexto social, que logren argumentar el cómo, el por qué y el para qué de la resiliencia humana; con esto se busca aportar conocimiento teórico a los estudiantes que darán continuidad al proyecto en curso (en sus fases posteriores) y a su vez, brindar conocimiento a todos aquellos que se interesan por la resiliencia. Pretende con y para todo esto, construir comprensiones complejas del fenómeno a partir de la aprehensión de un modelo que reconoce a la persona desde sus recursos, evitando ahondar en un dominio explicativo dominante que tiende a victimizarla.

Así mismo, el interés del equipo de investigación para esta primera fase, es contribuir al enriquecimiento de la psicología y que de acuerdo con el planteamiento de Parra (2005), en la colección Avances curriculares 4, intenta desarrollar que la manera en que los fenómenos que en este momento afrontamos en los contextos de práctica, nos llevan a cuestionar aquellos elementos que alimentan preguntas y respuestas. Y es a partir de allí que se posibilita la búsqueda de marcos comprensivos en torno a fenómenos como la resiliencia.

Este trabajo investigativo da cuenta del interés por comprender los fenómenos que surgen en los diversos sistemas, para así construir mecanismos o instrumentos de intervención; dicho de otro modo y reseñando lo planteado por el Campo de Formación Integral "Psicología de la familia, ciclo vital y resolución de conflictos" en la colección Avances curriculares 3 (2005), pretendemos dar el primer paso para generar conocimientos que permitan diseñar proyectos que alimenten al campo, a los actores involucrados, a nosotros como interventores-investigadores y a la psicología como disciplina.

Estas preocupaciones tienen un contexto de abordaje que requiere algunas precisiones y una mirada histórica sobre el desarrollo del fenómeno de la resiliencia. Así, durante muchos años el ser humano fue comprendido como un elemento fragmentado dentro de una sociedad que pretendía rotular el comportamiento y desde allí buscar explicaciones predecibles a partir de un único marco explicativo, en el que la conducta era el producto de factores innatos que le impedían modificarse y transformarse ante las dificultades de la vida; por tanto, el ser humano se abordó desde una visión reducccionista que lo limitaba en sus capacidades y lo despojaba de su historia, de su palabra, de su emoción y de todo aquello que lo hace profundamente humano; sin embargo, el pensamiento de lo complejo como lo señala Vilar (1997) en Hernández (2004), es un "pensamiento en rotación o en espiral", que combina la disyunción con la conjunción, la abstracción con los fenómenos complejos, las homogeneidades con las heterogeneidades y va rotando del todo a las partes y del sujeto al objeto.

A partir de esto, percibimos que hoy por hoy se hace un intento por expandir aún más los modelos explicativos con el fin de generar concepciones innovadoras para la comprensión de lo humano, lo que permite observar su particularidad a partir de sus fortalezas y no desde el déficit, esto con el fin de reconocer su papel activo en la construcción de su realidad. Es en este punto en el que se puede develar una nueva y revolucionaria mirada: la observación del ser humano en sus capacidades, como un todo, construido por su propia historia, y entretejida a su vez por otras historias que le facilitan la construcción y potenciación de herramientas psicológicas, que lo "convierte" en protagonista en su propia vida.

Paradójicamente, el interés por el fenómeno se acentúa cuando presenciamos que dichas "capacidades de autosolución" (Ausloos, 1995, p. 137) no se evidencian de igual manera en todos los sistemas, lo que permite dirimir diversos grados de resiliencia. Frente a esto, la importancia de la investigación radica en recoger lo dicho sobre el tema y redefinir el fenómeno de la resiliencia, sin desconocer las historias de vida, los multiversos y las mitológicas que caracterizan los sistemas humanos y las relaciones construidas entre éstos.

A partir de esta redefinición del ser humano realizada en la disciplina psicológica que apunta a expandir nuestra mirada desde el reconocimiento de otros planteamientos paradigmáticos frente al fenómeno de investigación, se plantea la siguiente pregunta: ¿Qué comprensiones sobre resiliencia se encuentran en los libros editados en español y localizados en Bogotá en las bibliotecas de las universidades de los Andes, Javeriana, Nacional, del Rosario, Santo Tomás y de la Biblioteca Luis Ángel Arango?

Resulta necesario, frente a la pregunta anterior, contextualizar para este artículo algunas premisas básicas que subyacen en la acción y la cognición para dar cuenta de un sustento epistemológico de este proyecto de investigación; en esta medida, Bateson citado por Keeney (1987) afirma que "la epistemología procura establecer de qué manera los organismos o agregados de organismos particulares conocen, piensan y deciden" (p. 27). En este orden Heinz von Foerster (1972), en Pakman (2006) y en Ibáñez (1990) señala que es apropiado consolidar una epistemología de los objetos vivientes que se ocupe del ¿cómo conocemos?, más que del ¿qué conocemos?; del ¿cómo comprendemos?, más que del ¿qué comprendemos? En otras palabras ¿cómo se conoce lo que se conoce? y ¿cómo se comprende lo que se comprende?

Para Maturana y Varela (2003) "el conocimiento del conocimiento; nos obliga a tomar una actitud de permanente vigilia contra la tentación de la certeza, a reconocer que nuestras certidumbres no son pruebas de verdad, como si el mundo que cada uno ve fuese el mundo y no un mundo que traemos a la mano con nosotros. Nos obliga porque, al saber que sabemos, no podemos negar lo que sabemos" (p. 163).

Así pues, la epistemología se constituye en una serie de principios orientadores que guían al sujeto en la forma como construye conocimiento, siendo esta construcción el producto de distinciones de aquello que observamos y describimos con el fin de crear realidades que alimenten los marcos de referencia y viceversa, logrando lo que Keeney (1987) denomina como "órdenes de recursión" (p. 44).

Nuestro ejercicio investigativo se sustentó a partir de un principio epistemológico constructivista (Neimeyer, 1996; Auspitz & Wang 1997; y Glaserfeld, 2005, Pakman, 2006), que le otorga reconocimiento a los significados personales generados a partir del papel activo del sujeto y la naturaleza autorreguladora y evolutiva de las estructuras propias del conocimiento personal; desde allí, el hombre es partícipe de su propia realidad, asumiendo una realidad construida a partir de la interpretación de la experiencia y por ende los significados que le otorga a la misma. Respecto a lo anterior, Mahoney, citado por Neimeyer (1996), afirma: "Parece que estamos neurológicamente «conectados» para clasificar nuestras experiencias y para transformar la «ensordecedora confusión» de las sensaciones en alguna representación del mundo codificada y dinámica" (p. 14). Es este impulso hacia la construcción de significados, este esfuerzo para otorgar significado y propósito a los elementos de la experiencia, lo que sirve al pensamiento constructivista.

Aquí, la cibernética de segundo orden es vista como un enfoque que se entreteje con el constructivismo, en la medida en que es el observador, a partir de lo observado, quien logra construir una realidad que emerge de sus significados, lo que genera una concepción distinta de la experiencia y la forma como se comprende dentro de un mundo interrelacional. Humberto Maturana señala, al respecto, que en la construcción del conocimiento el ser humano es observador en el observar, y que para ello:

hay dos caminos fundamentales que dependen de nuestro escuchar [...]: Uno es el camino explicativo en el cual uno espera una referencia a una realidad independiente de uno. Yo lo llamo el camino de la objetividad sin paréntesis. El otro, es el camino en el cual uno se da cuenta de que no puede hacer referencia a una realidad independiente de lo que hace como observador para validar su explicar porque no puede distinguir, en la experiencia, entre ilusión y percepción. Yo llamo a este camino explicativo el camino de la objetividad entre paréntesis. En el camino explicativo de la objetividad, no busco en mi escuchar una referencia a una realidad independiente de mí para validar mi explicar, sino que busco las coherencias operacionales que dan validez a su explicar (Maturana, 2002, p. 254).

Es así que la cibernética de la cibernética, es la manera de señalar la inclusión y participación de los observadores en el sistema observado, pues toda descripción es autorreferencial. De este modo, para Keeney (1987): "Las consecuencias epistemológicas de la cibernética de segundo orden sustentan cada vez más la postura que la pretensión de "objetividad" es ingenua, pues se presume la separación entre el observador y lo observado" (p. 95). De esta manera, el conocimiento no es recibido por un agente pasivo, sino que es construido por un sujeto cognoscente.

Frente a esto, la Ecología del desarrollo humano resulta igualmente útil para enriquecer esta visión sobre el papel activo del sujeto en la construcción de su conocimiento en su relación con los entornos de desarrollo. Para Urie Bronfenbrenner (1987), el estudio científico de la progresiva acomodación mutua entre un ser humano activo, en desarrollo, y las propiedades cambiantes de los entornos inmediatos en los que vive la persona, se ve afectado por las relaciones que se establecen entre estos entornos, y por los contextos más grandes en los que están incluidos dichos entornos. Desde ahí, el sujeto se moviliza entre diferentes entornos interconectados, los cuales no son necesariamente inmediatos a él, pero tienen gran influencia en su desarrollo.


Familia, crisis y capacidades: una mirada circular de la resiliencia

La resiliencia es entendida como la capacidad que poseen aquellas personas de sobreponerse ante una situación adversa y salir fortalecido, generando herramientas que permiten construir comprensiones diferentes de la vida y asumir posturas reflexivas frente a su historia; estas comprensiones sobre la vida, inmersas en un medio ecológico, posibilita la edificación de nuevas construcciones o por el contrario, promueve factores que imposibilitan al ser humano y lo llevan a la desgracia, hundiéndolo en su propia adversidad.

A partir de allí, tal como lo plantea Cyrulnik (2001), se puede decir que "una desgracia nunca es maravillosa. Es un fango helado, un barro negro, una escara dolorosa que nos obliga a escoger: someterse o sobreponerse. La resiliencia define el resorte de los que habiendo recibido un golpe, han podido sobrepasarlo" (p. 11).

Si bien, la desgracia, el dolor, la adversidad, la crisis y todo aquello que denota sufrimiento, resulta ser repulsivo; se convierten en "pretexto" para la construcción de nuevos significados entorno a la realidad del evento que en algún momento resultó traumático, pero que gracias a la resignificación adquirió otra representación que le permite al "traumatizado" y en palabras de Cyrulnik (2003), metamorfosearse con el fin de ampliar su visión de sí mismo y del mundo que lo rodea. Ante esto, la crisis es vista como una oportunidad, tal como lo afirma Pittman (1990):

La crisis es un estado de cosas en el que es inminente un cambio decisivo en un sentido o en otro. La crisis es el punto de viraje en el que las cosas mejoran o empeoran, [por tanto la tensión creada en un sistema genera un sinnúmero de cambios que conllevan a la reorganización de un repertorio usual del sistema] las situaciones de crisis exigen que las personas pongan en juego sus recursos, habilidades y capacidades para el afrontamiento de tales condiciones cambiantes (p. 25).

La resiliencia es un proceso que surge a través de la vida, dado que toda la gente debe superar episodios de dolor, adversidad y crisis a lo largo del ciclo vital; en ese sentido se deconstruye (se rompe, se transforma) la idea de que la adversidad conduce automáticamente a la disfunción y se le da paso a significar de forma distinta un hecho traumático, reconociéndolo como una oportunidad de aprendizaje para quien lo sufre y sirviendo de ejemplo para las personas a su alrededor.

A partir de lo anterior, el cambio que surge como consecuencia de un hecho particular le permite a la persona relatarse de forma distinta a como vivió el hecho, siendo esto una forma de externalizar el dolor y compartirlo con el otro, esto con el fin de generar nuevas comprensiones de aquello que dejó una huella imborrable en la memoria. De esta manera «El relato del yo» es, según Payne (2002) una narrativa en primera persona que define la identidad de un individuo con base en sus recuerdos y percepciones de su vida actual; White (2002a) y White (2002b) señala que es el relato o historia propia lo que determina qué aspectos de nuestra experiencia vivida son expresados y, en consecuencia, es posible afirmar que el relato o la historia propia es lo que determina la forma y expresión de nuestra experiencia vivida. Es afirmar que vivimos a través de los relatos que tenemos sobre nuestras vidas, que estas historias en efecto moldean nuestras vidas, las constituyen y las abrazan.

Así pues, la dificultad de quien padece un acontecimiento doloroso no está en la vivencia de dicho episodio, sino en el significado que se le atribuye al mismo, tanto desde la intimidad de su propia percepción, como en la forma en que está siendo observado por agentes externos, quienes a su vez logran movilizar al sobreviviente, "sacudiéndolo" de aquel estado de letargo que le generó el evento traumático.

Por tanto, "el otro" juega un papel primordial en la medida en que reconoce al sujeto ya sea desde su particularidad identitaria construida a lo largo de su historia, o bien desde una identidad atribuida a un hecho particular que permite juzgar e identificar a la persona no por su esencia misma, sino por el acontecimiento de adversidad que vivió; a partir de esto, las relaciones interpersonales posibilitan una superación del dolor mediante la potencializacion de habilidades para la vida o, por el contrario, pueden generar pautas de victimización que lleven al sujeto a sumergirse en su propia desgracia.

La influencia de los otros en lo que se es, y la influencia de lo que se es en los otros, nos invita a reconocer la importancia de los diferentes entornos de desarrollo, en los cuales los sujetos se desenvuelven y participan a lo largo de su vida. En nuestro contexto colombiano el núcleo básico y fundamental de la sociedad es la familia; a partir de esta idea el Estado promulga por su integridad y desarrollo, busca la generación de políticas que posibiliten cumplir con la misión fundamental de formar las nuevas generaciones de colombianos. De acuerdo con lo anterior, para el presente trabajo de investigación, la familia es concebida desde Hernández (1997), como:

Un sistema en la medida en que está constituido por una red de relaciones; es natural porque responde a necesidades biológicas y psicológicas inherentes a la supervivencia humana; y tiene características propias, en cuanto a que no hay ninguna otra instancia social que hasta ahora haya logrado reemplazarla como fuente de satisfacción de las necesidades psicoafectivas tempranas de todo ser humano (p. 26).

Desde nuestra experiencia en los diferentes contextos de práctica (Consultorios de Psicología de la Universidad Santo Tomás, Centro multimodal Monte de Galilea, colegios privados y públicos, entre otros), además de la experiencia en la vida diaria, hemos visto la necesidad de flexibilizar nuestras concepciones en torno a lo que culturalmente se conoce como familia; hemos visto la necesidad de dar relevancia más que a la estructura, a la dinámica relacional que se construye entre los miembros que no solamente están unidos por lazos de consanguinidad.

Las familias que nos encontramos rompen aquellos ideales en los cuales se pensaba en un grupo conformado por madre padre e hijos; la realidad nos ha mostrado otra cosa, hemos encontrado familias monoparentales, homoparentales, familias conformadas hasta por cuatro generaciones, familias en las que sólo están los hijos. Lo que llama la atención es que estos últimos "tipos de familia" son los que día a día están predominando y es desde esta realidad de donde debemos partir.

Con respecto a esta realidad podemos señalar a Jane Jorgenson (2005), en Pakman (2005), quien a partir de un interés por identificar algunos elementos cruciales que subyacen el uso "serio" del término familia y basada en su propia experiencia, plantea que algunos autores citan la solidaridad emocional como la consideración clave; para otros, el criterio importante estaba dado por las pautas de contacto diario; ocasionalmente, señala Jorgenson, los autores han hecho referencia a las expectativas mutuas de reciprocidad e intercambio. Y señala que los criterios considerados pueden ser expuestos de la siguiente manera:

(La familia incluye) a la gente que me resulta más cercana, creo. De ese modo no incluyo tías y tíos, ya que no estoy realmente cerca de ellos, he vivido lejos de mis parientes y no los hemos visto.Esta es la gente a la que acudiría si tuviera que hablar con alguien; a ellos acudiría en un caso así. "Familia" es el grupo básico de gente que esta en tu vida prácticamente todos los días. "Familia" significa que contarás con ellos si necesitas ayuda u otra cosa. "Familia" es cualquiera acerca de quien pueda ser: "Juanita es la tía de fulana!" (p. 270).

La autora señala que cada uno define a la familia desde criterios y términos propios; a partir de aquí consideramos nuevamente mencionar lo relacional significativo como aquel criterio para fundamentar lo que debemos comprender como familia.

La resiliencia, en relación con la familia, podría ser concebida como el producto de la trama vincular con otros seres humanos a lo largo de la vida, comenzando desde el nacimiento a través de la relación establecida con los padres o cuidadores, siguiendo con otras personas que se vuelven significativas para el sujeto por el amor y el reconocimiento que le expresan, porque se convierten en modelos para sus identificaciones, le trasmiten su experiencia y conocimientos y se adaptan flexiblemente a las necesidades que subyacen en el sujeto.

No podemos dejar de sentir admiración por este constante proceso creativo de los niños para hacer frente a los desafíos del desarrollo y a las dificultades de sus entornos de vida. Pero hay que recordar que muchas de las capacidades de los niños y de las niñas son capacidades potenciales. Para desarrollarse deben ser acompañadas no sólo de los nutrientes necesarios, sino del reconocimiento y del estímulo de las interacciones permanentes con la madre, el padre, los parientes y los miembros de su entorno familiar y social (Barudy & Dantagnan, 2005, p. 55).


Método

El método utilizado se basa en los principios de la investigación cualitativa (González, 2000). Tiene un carácter documental (calvo & castro, 1995) y se propuso en cinco momentos descritos en la tabla 1.

Después de realizada la búsqueda se establecieron los libros que iban a ser el material de trabajo para la presente investigación. En la tabla 2 se incluye el listado.


Resultados

A partir de la investigación desarrollada en torno a las comprensiones de la resiliencia abordadas en los libros editados en español y ubicados en importantes bibliotecas de la ciudad de Bogotá, colombia, se halló que los países con publicaciones sobre el tema son España, Argentina, Colombia y Países Bajos. sin embargo, es de destacar que cinco de las siete publicaciones realizadas en España corresponden a traducciones de obras originales de autores Franceses (Boris cyrulnik, Michel Manciaux y Jacques Lecomte); sueco (Stefan Vanistendael) y otras nacionalidades que no se lograron determinar en la búsqueda (Tomkiewicz y Tim Guénard); sólo dos libros corresponden a obras en habla hispana, éstos fueron escritos por los chilenos Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. En cuanto a Argentina, dos de sus cuatro publicaciones corresponden a traducciones de obras originales en inglés de autores estadoudinenses (Froma Walsh, Nan Henderson y Mike Milstein), las otras dos, corresponden a compilaciones de obras originales en español de autores de Argentina, USA, Méjico, chile, Francia y Suiza.

Las tres publicaciones colombianas corresponden a trabajos de obras originales en español realizados, tanto por autores colombianos (Esther sánchez, María Eugenia Colmenares, María Margarita Olaya, Lorenzo Balegno, Floralba cano, Ana Claudia Delgado, Ángela María Mejía, carmenza Mejía, sary Arango, Dora cardona y Juan Fernando) como franceses (Boris cyrulnik y Michel Manciaux). El primero, La resiliencia. Desvictimizar a la víctima, es una obra que surge del deseo por intercambiar reflexiones sobre las problemáticas que han investigado en CEIC (centro Internacional de Investigación clínico-Psicológica); en ella se editan las ponencias presentadas en el seminario La resiliencia: desvictimizar a la víctima que se llevó a cabo en cali - colombia el 1 y 2 de marzo de 2002. El segundo, La Resiliencia: responsabilidad del sujeto y esperanza social, corresponde a un trabajo en el que se realiza un paralelo entre el desarrollo de los conceptos de vulnerabilidad y de resiliencia, para favorecer la reflexión sobre su diferencia psicológica y abordar el estatus científico de la resiliencia como concepto. En cuanto a la tercera publicación, Lineamientos teóricos del acompañamiento psicosocial en desastres: una mirada desde la resiliencia, corresponde a una propuesta teórica y de intervención psicosocial para el afrontamiento de grupos de personas afectadas por desastres naturales (terremoto en Armenia).

Finalmente, se encontró una publicación editada en los Países Bajos (Luzia Torres Gerosa), en esta obra se realiza el análisis de cuatro programas de desarrollo infantil de América Latina que emplean como marco conceptual la resiliencia. ver figura 1. se evidenció que en colombia se están logrando investigaciones interesantes relacionadas con los conflictos de violencia que atraviesa el país y cómo la resiliencia se convierte en un pilar fundamental para la superación de la crisis; específicamente cabe resaltar la labor investigativa realizada por María stella Rodríguez Arenas con el apoyo de la Universidad Javeriana, en aras de profundizar en la problemática de desplazamiento y la relación directa que tiene el fenómeno de la resiliencia con la misma. Asimismo, se evidenció que la Universidad del valle muestra un gran interés en el tema, debido a que ha convocado a personajes representativos de dicho fenómeno.

Ahora bien, los libros encontrados son de diferentes tipos, algunos elaborados con mayor rigurosidad científica que otros, muchos de ellos son publicaciones de experiencias vividas por los propios autores en su quehacer profesional y otros con teorías más complejas que dan cuenta de una mayor trayectoria investigativa.

Por otra parte, este ejercicio documental logró evidenciar que los libros concernientes a la resiliencia fueron publicados entre los años 2001 y 2005 (ver figura 2) lo cual vislumbra que dicha propuesta es "joven" y se encuentra en proceso de enriquecimiento, aún cuando la mayoría de autores afirman que es un fenómeno con gran trayectoria que había pasado desapercibido ante las disciplinas humanistas.

Por otro lado, cabe destacar la labor de Boris Cyrulnik, como propulsor de la resiliencia y autor de varios libros que al recorrer sus páginas evidencian una postura sociohumanista que ha servido de motivación para otros autores interesados en dicho tema. De igual forma, se destacan autores como Vanistendael y Lecomte (2002); Melillo, Suárez y Rodríguez (2004); Henderson (2001) y, por Colombia, Colmenares (2002), quien elabora la teoría de la resiliencia desde los valores de la identidad humana, siendo éstos los que posibilitan el carácter resiliente en las personas.

También se encontró, que las bibliotecas consultadas se identifican por un pluralismo en sus textos que se percibe en los diversos paradigmas que sustentan el fenómeno; cabe aclarar, que varios de los libros se caracterizan por su diversidad en las perspectivas expuestas debido a que son compilaciones de artículos propuestos por autores con miradas diferentes de la resiliencia. Entre los paradigmas identificados, se destacan el constructivismo, el construccionismo y el humanismo; aunque también hay un número importante de teorías expuestas desde la etología humana, el conductismo y los aportes psicodinámicos; esta diversidad de explicaciones paradigmáticas nos lleva a concluir que el fenómeno de la resiliencia es susceptible a diversos sustentos, desde allí, consideramos que cada una de las perspectivas aporta teorías importantes para el fortalecimiento de la disciplina psicológica.

En términos de los aportes encontrados alrededor del concepto de la resiliencia, este ejercicio investigativo nos permitió dar cuenta de los planteamientos realizados por diferentes autores con sus respectivos dominios explicativos del fenómeno. Teniendo en cuenta lo anterior, dichos planteamientos encontrados convergen en una mirada innovadora de la persona, rescatándola de un modelo salud-enfermedad que desconocía los recursos internos y externos con que cuenta el sujeto.


Conclusiones

Con base en lo anterior, consideramos que el fenómeno de la resiliencia es una filosofía que nos invita a reconocer las fortalezas y debilidades del ser humano, centrando su atención en las primeras y potenciando aquellas características que nos sirven para enfrentar la adversidad; desde allí, este modelo sólo puede concebirse mediante el engranaje de diversos factores que vinculan al sujeto en relación con su medio ecológico, propiciando la constante creación de nuevas alternativas ante la vida.

En ese orden de ideas, la resiliencia como proceso dinámico (que toma vida en lo social/humano), trasciende el hecho de superar la adversidad, por cuanto enfatiza en el proceso constante de reconstrucción que realiza la persona después de ocurrido un evento traumático; de esta manera, la resiliencia no es una condición que el sujeto adquiere de forma inmediata, ni que está a su disposición por un orden biológico o social que lo desconoce como un ser dinámico, sino que resulta ser un proceso determinado por la construcción que la persona haga de sí misma a lo largo de su vida, reconociendo que existen una serie de factores externos e internos que permiten la potenciación de capacidades.

Es por ello que, la resilencia no se puede entender como un proceso cerrado sino por el contrario, debe ser comprendido como una construcción a lo largo de la vida, que entreteje la historia del sujeto con las de aquellos que se encuentran a su alrededor, posibilitando así una mirada positiva de sí mismo y de la realidad que lo rodea, ya que es esta relación ecológica, la que le permite al sujeto ser resiliente. Aquí toma relevancia la idea del sujeto como protagonista en la construcción de su realidad, ya que es él quien en últimas puede decidir superar las situaciones de riesgo, haciendo uso de sus factores de protección y apoyándose en su medio ecológico; logrando de esta forma una concepción no patologizante del sujeto, que promueve posturas desvictimizantes.

Basándonos en lo anterior, es innegable que el contexto social le atribuye a las personas que se han visto inmersas en una situación dolorosa, un rótulo identitario de víctima que lo marginaliza y lo desconoce en su devenir histórico (Cyrulnik, 2002c). Lo histórico o como lo nominan Boscolo & Bertrando (1996) "la metáfora de la historia" admite, al menos, dos interpretaciones contrapuestas. Según la primera (victoriosa en occidente) la historia sigue un movimiento lineal e irreversible.

Según la otra, señalan los autores, (derrotada, pero no eliminada, en occidente, y victoriosa en otros lugares) el proceso de la historia es cíclico, es un continuo retorno, no tiene la forma de una línea, sino de una espiral.

Nuestro contexto suele olvidar que vivir una situación difícil hace parte de estar en este mundo, lo cual implica necesariamente enfrentarnos a un sinnúmero de crisis durante toda la existencia; para Estupiñán (2005) la vulnerabilidad de la naturaleza humana y la heurística de la fragilidad, son algunos de los dominios propios para una reflexión ética y política de la psicoterapia, y que para nuestro caso en el Campo de formación integral "Psicología de la familia, ciclo vital y resolución de conflictos", trasciende a lo que llamamos escenarios de intervención/investigación.

Desde allí, entonces, ser resiliente no atañe a estar libre de adversidades, pues el concepto no tendría sentido alguno ya que estaría desprovisto de reconocimiento; "ser" resiliente implica resignificar el evento que en algún momento lo desestabilizó, dándole otro sentido; observándolo como una oportunidad de crecimiento personal y ante todo, reconociendo la posibilidad de salir adelante a partir de sus propios recursos y con la ayuda de otros, o como lo mencionó Froma Walsh (2004), dominar la adversidad -desde una concepción interactiva de la resiliencia-.

El sobreponerse a una crisis no significa volver al mismo estado de desarrollo que llevaba antes del acontecimiento, sino por el contrario, es un proceso que lleva a reconstruir la vida y a alcanzar comprensiones superiores de la forma como significamos nuestra realidad y más exactamente el evento traumático. A partir de esto, lo asombroso de la resiliencia está en la capacidad del sujeto para cuestionarse en relación con lo acontecido y lograr metaobservarse, para así encontrar qué hacer con el dolor y cómo transformarlo en una herramienta para salir adelante. En palabras de William D. Lax (1997):

Cuando somos capaces de asumir esta actitud reflexiva con relación a nuestros pensamientos, sentimientos y acontecimientos, estamos desarrollando un estado de ecuanimidad. Cuando no adoptamos esta posición de observación, quedamos apegados, inmersos, capturados en los contenidos emergentes de nuestros momentos mentales interconectados (p.157).

Lo anterior, es comprendido desde una historia de vida que caracteriza al sujeto y crea una identidad que influye en la forma como reacciona ante la crisis y cómo logra representarla para ser aceptada íntima y socialmente; sin embargo, la vida no tiene recetas mágicas y por tanto, lo que hoy nos sirvió tal vez mañana no tendrá ninguna funcionalidad, y lo que hoy sentimos posiblemente en un futuro no será más que un recuerdo. A partir de esto, la crisis hace parte de la incertidumbre que nos cobija y muy seguramente la estrategia usada en un momento adverso nos puede ser inútil en otro, pero esto no implica que las herramientas y experiencias adquiridas no nos sirvan para construirnos como seres fuertes ante los impasses de la vida.

La forma como responde el sujeto ante las diversas situaciones de crisis, está influenciada por el medio contextual en el que se desenvuelve, en este sentido, la familia puede ser considerada como un escenario para adquirir formas posibles de movilizarse ante la vida, debido a que es ésta el primer contacto que tenemos con la realidad, ya que nos transmite el contenido cultural e histórico por el que ha sido atravesada.

A partir de lo anterior, el sujeto es considerado como un cúmulo de información transgeneracional que de alguna forma establece formas de actuar (mas no las limita), ya que como agentes transformadores tenemos la capacidad de cambiar aquello que nos imposibilita ser resilientes. En síntesis, la familia es un escenario indiscutible de adquisición de herramientas resilientes, pues es allí donde se tejen una serie de vínculos significativos, al igual que experiencias que enriquecen la identidad de sus miembros y la forma particular de responder ante los acontecimientos; sin embargo, no puede ser considerada determinante fehaciente en el desarrollo del sujeto, ya que éste se moviliza en diferentes contextos a lo largo de su vida y es a partir de éstos, junto con su núcleo familiar, que logra construir herramientas que alimentan sus capacidades o miedos.

No podemos desconocer que la familia es un ente indiscutible en la aparición de características resilientes, mediante las interacciones provistas de afecto que se entretejen entre sus miembros; primordialmente, porque el primer contacto que tiene el sujeto al llegar al mundo es su madre, con quien ha construido un vínculo desde el momento en que se encuentra en su vientre Bowlby (1976); tal relación es importante porque de una forma u otra influirá en las relaciones que construirá la persona a lo largo de su vida.

Por tal motivo, es vital que desde el seno materno se entable un vínculo caracterizado por el afecto y el apoyo. Sin embargo, debemos ratificar que si bien es importante ese vínculo primario, no es decisivo a la hora de ser resiliente, porque a lo largo de su vida podrá el sujeto encontrarse con otros adultos significativos que le proveerán de apoyo para hacerle frente a la adversidad.

Por consiguiente, podemos aducir que establecer "buenas" relaciones (Bowlby, 1976; Kotliarenco & Lecannelier, 2004; Cyrulnik, 2002a; Cyrulnik 2002b) o tener una vida sana (Cuestas, Estamatti y Melillo, 2005) es en últimas establecer un gran vínculo con la vida, ya que como seres relacionales podremos encontrarnos constantemente con otras "historias" con las cuales entretejeremos nuevos significados para darles sentido a nuestra realidad y a la de las demás personas; por tanto, es de gran valor que nuestras relaciones estén demarcadas por el respeto y por el reconocimiento del otro.

El vínculo con la vida, mencionado anteriormente, se constituye en un factor que logra movilizar al sujeto en momentos de dificultad, otorgándole la posibilidad de integrar esa desdicha a su relato de vida (Frankl, 2004; Lecomte & Vanistendael, 2004; Rodríguez, 2004), dando cuenta así de un momento que lo llevó a sortearse entre la vida y la "muerte", y que le permite dejar huella en su historia, y narrarse como una persona que vivió una desgracia, sufrió, pero tuvo el valor para salir adelante a pesar de los golpes (Martínez & Vásquez-Bronfman, 2006), gracias al amor que le tiene a su propia condición de ser humano y por ende a la vida misma, y es esta capacidad de amor propio la que le permite al sujeto transformar su identidad y darle un sentido heroico que lo revitaliza y lo significa desde el recurso, ante él mismo y ante la sociedad.

Conjuntamente con la importancia otorgada a las personas y al contexto que rodea al sujeto, esta investigación nos permitió evidenciar una categoría fundamental para comprender el fenómeno de la resiliencia, dicha categoría concierne a los factores protectores con que cuenta la persona y que emergen de sí misma y del ambiente (Henderson & Milstein, 2003), los cuales le permiten desarrollar características resilientes para el afrontamiento de los impasses que surgen durante su existencia.

Siendo coherentes con lo mencionado a lo largo de esta discusión, tenemos la certeza, de que nuestro quehacer profesional está encaminado a contribuir al reconocimiento de las habilidades con que cuenta la persona y a partir de esto construir una forma diferente de narrarse en el mundo y en su papel frente al mismo, logrando así lo que llaman Melillo, Méndez, Pinto & Soriano (2004), empoderamiento, que consiste en el proceso de transferencia de autoridad/responsabilidad.

Nos convertimos en agentes (sociales) resilientes cuando hacemos de la resiliencia una fisolofia de vida, donde a la vez, nosotros como interventores/investigadores, incentivamos la adopción de la resiliencia como filosofía de vida.

Desde allí, logramos concluir que el enfoque constructivista (Glaserfeld, 1990; Maturana, 1996; Neymeyer, 1998) le otorga un papel activo al sujeto en la construcción de su realidad, ya que es él quien en últimas puede decidir superar las situaciones de riesgo, haciendo uso de sus factores de protección, por ejemplo: el humor como indicador de resiliencia (Rodríguez, 2005) y apoyándose en su medio ecológico. Por esto, el sujeto que atraviesa por una crisis debe ser redimido desde sus recursos con el fin de evitar un reconocimiento a partir de la vulnerabilidad (Manciaux, 2002), que le concede a la persona un papel pasivo dentro de una sociedad que lo asiste y le impide movilizarse.

La resiliencia intenta entender el proceso dinámico de adaptación positiva en contextos de gran adversidad, y la manera en que niños, niñas, adolescentes y adultos logran desarrollarse sanamente a pesar de vivir en condiciones tan adversas como son las situaciones de extrema pobreza, enfermedad mental de los progenitores, malos tratos, catástrofes naturales, entre otras. Podemos señalar entonces que la resiliencia se relaciona con la viabilidad y la posibilidad de perdurar en el tiempo a pesar (e incluso) con y desde la adversidad.

Finalmente, parafraseando a John shotter (1996), el construccionismo social tiene mucho que decir acerca de la vida psíquica interior de los individuos, acerca de los sentimientos, la experiencia, los pensamientos y el pensar (...) nuestro ser sólo está en el lenguaje. Este paradigma rescata la importancia de las narrativas en la medida que el lenguaje construye realidades; razón por la cual, resulta importante que las personas se narren desde el recurso dejando de lado aquellas narraciones ralas que lo victimizan y le impiden salir adelante.


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** Correspondencia: Juan José Cuervo Rodríguez. Facultad de Psicología, Universidad Santo Tomás. Autopista Norte calle 209, Vía Arrayanes, Km. 1.5 Bogotá, Colombia.

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