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David Rios

Resumen

Somos esclavos. La gravedad, aunque intentemos ignorarla, nos hace prisioneros del suelo, y así nuestras vidas transcurren la mayor parte del tiempo, atadas a calles, praderas y pisos de madera, sobre los que solemos ejecutar nuestros asuntos, envidiando siempre las aves que viven entre las nubes y se elevan sobre nuestras cabezas, ajenas a los bancos, la política, los impuestos y demás tristezas de la humanidad. Un ave es en sí misma una metáfora para cualquier hombre sensible, y por eso cuando caminamos por el parque y encontramos el cadáver de una de ellas sobre el prado, irremediablemente vemos en su cabeza desgonzada, sus ojos secos, y sus plumas opacas, un símbolo terrible, un verso, una verdad que la mayor parte de nuestras vidas intentamos ignorar, pero que está ahí.

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Sección
LiterArte