¿Emprender es la solución al desempleo en España? Riesgos y limitaciones  

Is enterpreneurship the solution to unemployment in Spain? Risks and limitations

 

Joan Tahull Fort[1]

Universidad de Lleida, España

http://orcid.org/0000-0002-4791-1704

 

Fecha de recepción: 11 de septiembre de 2018 |Fecha de aceptación: 11 de octubre de 2018

 

Para citar este artículo

Tahull Fort F. (2019). ¿Emprender es la solución al desempleo en España? Riesgos  y limitaciones. Campos en Ciencias Sociales, 7(1), 161-193. DOI: https://doi.org/10.15332/25006681.4543

 

Resumen

En el presente artículo se describe, analiza y reflexiona sobre la situación social y económica de España y valora la posibilidad del emprendimiento como estrategia de reducción del paro. España está instalada en una crisis económica muy profunda. Los políticos, élites, autoridades y medios de comunicación consideran actualmente al emprendimiento como la mejor estrategia para trabajar. Las recetas del Gobierno para abordar la crisis económica consisten fundamentalmente en profundizar en el modelo neoliberal. Para la realización del artículo se ha utilizado bibliografía relevante cuantitativa y cualitativa, así como entrevistas. Los resultados obtenidos sugieren que muchos ciudadanos deben crear su propia empresa, deben emprender para trabajar, pero al mismo tiempo, el Estado, el Gobierno español no realiza políticas globales e integrales para capacitar a los individuos. Principalmente sitúa el marco de actuación en el ámbito educativo, pero los resultados son pobres. Solamente consiguen desacreditar más la institución educativa y situar a más colectivos en la marginación. Si fuese una prioridad, el Gobierno, las autoridades e instituciones deberían actuar coordinadamente y fomentar los cambios necesarios. También, se cuestiona el modelo social y económico neoliberal y se reflexiona sobre consolidar un sistema más equitativo y justo.

Palabras clave: crisis económica, cultura, educación, emprendimiento, sociedad.

 

Abstract

This article describes, analyzes and reflects on the social and economic situation of Spain and values the possibility of entrepreneurship as a strategy to reduce unemployment. Spain  is entrenched in a very profound economic crisis. Politicians, elites, authorities and media consider entrepreneurship the best strategy to work. The government’s prescriptions to address the economic crisis consist basically in deepening the neoliberal model. For the accomplishment of the article, relevant quantitative and qualitative bibliography has been used, as well as in-depth interviews. The results obtained suggest that many citizens must create their own company, they must start business to work, but at the same time, the     State, the Spanish government does not make global and comprehensive policies to train individuals. Mainly it places the framework of action in the educational field, but the results are poor. They only get to discredit the educational institution and place more collectives    in marginalization. If it were a priority, the Government, the authorities and institutions should act in coordination and promote the necessary changes. Also, the neoliberal social and economic model is questioned and a reflection is made about the consolidation of a more equitable and fair system.

 

Keywords: economic crisis, culture, education, entrepreneurship, society.

 

Introducción

En el presente artículo reflexivo se analiza la figura del emprendedor en un  contexto social, cultural y económico neoliberal. Se muestra una visión global del emprendimiento y se analiza desde diferentes puntos de vista. El estudio se centra principalmente en la realidad social española, pero también se aportan datos internacionales, a partir del estudio Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Se presenta la temática mediante sus rasgos más significativos y se señalan algunas dificultades implícitas. Hablaremos del contexto social y cultural, de su importancia, y también de la economía, temática transversal relacionada directamente con el emprendimiento.

Actualmente, algunos países del sur de la Unión Europea, como España, están instalados en una crisis económica aunque en los últimos años se vislumbra una cierta mejoría. El desempleo es uno de los principales problemas de la economía española y se hace referencia a un paro estructural (en épocas de expansión económica siempre habrá un porcentaje alto). En los años de la crisis económica, la tasa de desempleo en España era del 25.73 % en 2013, en 2014 del 23.70 % y en 2015 del 22.3 % según la Encuesta de Población Activa (EPA) que confecciona el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta situación tiene muchas consecuencias negativas para la sociedad en conjunto. Se requiere un abordaje riguroso, serio y eficaz. Hay que cambiar esta tendencia negativa y ofrecer a los ciudadanos nuevas esperanzas. Según parece, los sectores público y privado no tienen la fuerza para crear suficiente empleo. Desde algunas áreas se considera al emprendimiento una posibilidad para la empleabilidad de los parados.

El artículo pretende reflexionar sobre la situación social y económica en España.   Se presentan diferentes autores, datos cuantitativos y cualitativos sobre el nivel de desempleo y precariedad laboral. Se tiene el objetivo de mostrar la relación entre    la situación económica de España durante la crisis económica con el impulso de     las instituciones para favorecer el emprendimiento. Mostrar cómo en muchos casos las políticas de los Gobiernos han sido erráticas y poco adaptadas a las necesidades de los ciudadanos. También, se pretende relacionar el impulso de las medidas emprendedoras hacia cambios en las políticas educativas, mostrando algunas consecuencias y dificultades en los centros educativos. Nos preguntamos sobre el éxito de estas medidas para mejorar la empleabilidad de las personas; también reflexionar sobre las dificultades de implementar nuevas formas de trabajar sin capacitar y formar suficientemente a los ciudadanos. Para su realización se ha utilizado bibliografía relevante y datos cuantitativos y cualitativos.

El emprendimiento puede ser la única posibilidad de trabajar para muchas personas; por el contrario, muchas veces no se da un mensaje positivo de sus valores y posibilidades. Se presenta el emprender como una posibilidad de unos aventureros, individuos especiales y diferentes a la mayoría. Se transmite la idea que no debe   ser seguida ya que no tiene una consistencia real. En España, el ideal para muchos jóvenes es “trabajar para el Estado, ingresar en algún organismo público, encontrar un trabajo estable y seguro para toda la vida” (Moriano, 2005, p. 19). Por el contrario, en la actualidad las fluctuaciones de los mercados generan riesgos sobre riesgos, ante los cuales la inseguridad se vuelve estructural, dejando poco margen para acciones exitosas. La crisis económica ha hecho mella en muchas profesiones. Los trabajos estables y seguros para toda la vida son escasos y preciados. Según parece en el futuro continuará la misma tendencia, aumentando la inseguridad laboral.

Estamos inmersos en un paradigma social, cultural y económico neoliberal y muchos adultos, como también muchos jóvenes, no han recibido la capacitación adecuada para adaptarse a estas transformaciones. No han tenido la formación idónea. Los ciudadanos, individualmente, deben encontrar las mejores opciones para progresar. También, las instituciones deberían realizar políticas públicas para acompañar adecuadamente a los individuos.

Fundamentos teóricos

Actualmente estamos inmersos en un contexto neoliberal, caracterizado por la globalización de los mercados. Los ciudadanos deben  afrontar  retos  inmensos  para adaptarse a la sociedad. La incertidumbre y el riesgo están incrustados en la estructura social y cultural. Estos rasgos genéricos no se deben situar en un país o en un lugar específico, aparecen en mayor o menor intensidad en todos. Los sociólogos caracterizan  la  posmodernidad  mediante  diferentes  conceptos  significativos, pero siempre siguiendo el denominador común de las dificultades, el caos, la fragmentación, la complejidad y el desorden.

Bauman (2003) señala que la realidad se presenta de forma líquida. Las estructuras, interacciones sociales y conceptos son inestables. El sujeto no tiene elementos de referencia fijos para orientarse, vive en la inestabilidad. Giddens (2000) destaca      el papel del Estado. En el pasado daba seguridad a los ciudadanos, en cambio, actualmente, ha perdido una parte significativa de su soberanía. Esta ha sido delegada a otros organismos privados. El individuo está desorientado y vive en un estado liminal. Lipovetsky (2008) afirma que estamos instalados en la sociedad de la decepción. No existen grandes relatos significativos para una mayoría de ciudadanos. El sujeto está regido por el vacío. Lo importante es la forma, la estética. El fondo  no tiene importancia. Beck (1998) afirma que estamos asistiendo a la irrupción      de lo precario, discontinuo, impreciso e informal. La inseguridad es un elemento fundamental para comprender el presente. Castells (2001) señala la importancia     de las nuevas tecnologías en la actualidad que se han incrustado en la estructura social y determinan las interacciones sociales de los sujetos; innovación y creatividad tienen una relación directa con las nuevas tecnologías. McLuhan (2005) destaca el concepto de globalización para hacer referencia a una característica fundamental de la posmodernidad. El autor considera que el mundo se ha hecho pequeño e introduce la metáfora de la aldea global. El mundo es parecido a una aldea, aunque se deben tener en cuenta las diferencias entre individuos. En términos físicos pocos individuos tienen acceso a esta aldea global. Las grandes masas continúan recluidas a sus lugares de origen, debido al control del flujo migratorio y el mercado de trabajo.

Estos sociólogos definen la posmodernidad en estos términos, también introducen un concepto que consideran transversal, estamos asistiendo a la irrupción del individualismo: la relevancia del individuo frente a la comunidad. Giddens (2000) considera que se está produciendo una pérdida del sentido colectivo, se sigue un proceso de atomización. El sujeto defiende principalmente sus intereses y deja al margen o en un lugar secundario las reivindicaciones comunitarias, los individuos cada vez están más aislados y separados. Estas consideraciones aparecen en diferentes ámbitos: social, empresarial y familiar.

La economía es una temática fundamental que condiciona la vida de todos los individuos. Actualmente, estamos instalados en una situación compleja y difícil, caracterizada por la incertidumbre, vivimos una crisis económica, larga y profunda. En España, los efectos del paro son dramáticos (según datos oficiales del INE, Instituto Nacional de Estadística, de agosto de 2018, la tasa de desempleo de hombres es del 13.6 %, mujeres del 17.1 % y el total del 15.2 %; de la misma fuente, del año 2017, la tasa total de desempleados estaba en el 16.5 %, hombres 14.9 % y mujeres 18.3 %; el desempleo en menores de 25 años era del 36.6 %). Tradicionalmente, dos sectores principalmente daban empleo: las empresas públicas y privadas. Las primeras tienen un déficit desbordado y muchas dificultades para seguir ofreciendo los mismos servicios. En los últimos años se han impuesto diferentes políticas neoliberales de contención y reducción del gasto público. Esta dinámica no se puede circunscribir en un país o una zona específica, aparece, en mayor o menor intensidad, en todos los países occidentales. Se habla del sobreendeudamiento de las economías occidentales. También, el Gobierno español ha seguido diferentes políticas de reducción del gasto público (se establece el techo de gasto como un instrumento definido por la Ley Orgánica 2/2012, del 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, como el límite máximo de gasto no financiero que puede asumir la administración pública. Quedan sujetos al mismo tiempo tanto el Estado como las comunidades autónomas y corporaciones locales). En los próximos años, las empresas instaladas en España no podrán emplear a todos los trabajadores. El paro se puede perpetuar, teniendo graves consecuencias en diferentes ámbitos: económico, social y psicológico. Una alternativa para muchos ciudadanos de mejorar su situación económica puede ser el emprendimiento. Aquellos individuos que no encuentran un trabajo adecuado, podrían optar por emprender y crear su propia empresa. Hay diferentes posibilidades, en función de la formación y experiencia del posible emprendedor; también, de las posibilidades del entorno. Según parece, los trabajadores españoles están abocados a emprender.

Emprender constituye un proceso social, cultural y económico complejo y difícil de captar. De Castro et al. (2008) realizan una definición de emprender, que permite situar el concepto principal de la presente investigación: “cualquier intento de puesta en marcha o creación de un nuevo negocio, desde el autoempleo a la expansión       o desarrollo de un negocio o empresa ya existente, por un individuo, equipo de personas o compañía ya establecida” (p. 31).

Diferentes analistas valoran positivamente su implementación y desarrollo para la economía. Su cantidad y calidad son signos de fuerza y vitalidad. Schumpeter (1967) y Drucker (1997) realizaron diferentes investigaciones analizando la figura del emprendedor y su relevancia para favorecer el dinamismo de la sociedad. La principal idea de estos autores consiste en destacar la importancia del emprendimiento. Consideran a las grandes corporaciones demasiado estáticas y rígidas. Su objetivo prioritario es mantener la estabilidad de la estructura social. Estas corporaciones, por sus dimensiones, son poco propensas a los grandes cambios. Muchas veces son lentas en valorar y realizar las transformaciones necesarias.

Para estos autores, el emprendedor constituye un pequeño segmento de la sociedad. Estos, por su ligereza, creatividad y menores ataduras buscan fundamentalmente el cambio. Hacer las cosas de forma diferente, a partir de la innovación y la creatividad. Realizan nuevos productos e incorporan nuevas metodologías más fácilmente. Schumpeter (1967) y Drucker (1997) consideran la figura del emprendedor fundamental en cualquier sociedad. La calidad y cantidad de los proyectos muestran la profundidad, creatividad y riqueza del país. De Castro et al. (2008, p. 39) relacionan estrechamente los conceptos de innovación, desarrollo y competitividad, “hay un vínculo entre la actividad emprendedora y el desarrollo económico”. Se establece una relación entre actividad emprendedora, dependiendo de su cantidad y calidad, y el desarrollo económico. Más y mejor capacidad de emprender muestran la riqueza, el dinamismo y la fortaleza de la economía. Se hace referencia a determinados sectores estratégicos, los cuales necesitan profesionales muy preparados, con una amplia experiencia y un entorno adecuado. En estas circunstancias pueden surgir     y consolidarse iniciativas innovadoras. Estos autores desarrollan y concretan la relevancia social del emprendedor, “el fenómeno del emprendimiento se ve hoy como un poderoso instrumento de innovación y competividad, que facilita la adaptación de las economías al nuevo entorno, más global, tecnológico y competitivo” (De Castro et al., 2008, p. 77).

Este fragmento refuerza la idea desarrollada anteriormente. El emprendedor es más sensible y más fácilmente adaptable a un contexto dinámico, fluctuante y caótico.  La globalización ha implicado un acercamiento entre países, empresas e individuos. La complejidad social, cultural y económica se ha incrustado en todos los ámbitos. Los emprendedores permiten abrir y explorar nuevas sendas, las cuales, en un futuro pueden materializarse en productos, métodos, hábitos… cotidianos.

 

Moriano va más allá y reflexiona sobre la viabilidad de una comunidad, “si una sociedad no emprende, no es que tenga problemas, así en general, es que tiene un problema, que no es otro que el de su propia viabilidad” (2005, p. 19). Para el autor español está en juego la propia viabilidad de la sociedad: cohesión, proyección, futuro… No habla de problemas, sino del problema en mayúsculas. Se debe superar el marco individual y construir una estructura social para favorecer el emprendimiento. Deben crearse las condiciones adecuadas para facilitar las prácticas emprendedoras.

El emprendimiento no se interpreta de igual forma en todos los contextos. En algunos países existe un consenso claro y explícito en referencia a la primacía del individuo, la independencia, la libertad… Otros lo valoran de forma diferente, consideran       la seguridad, la estabilidad, comunidad, tiempo libre... valores prioritarios. La valoración del emprendimiento no es unívoca y universal, sino social y cultural. El mismo concepto es flexible y sujeto a múltiples interpretaciones. Nuestra cultura no estimula valores considerados prioritarios para emprender. En otros países, como Estados Unidos, Suiza, Canadá, Australia o Reino Unido, están más arraigados, incrustados y valorados por los ciudadanos. Según un estudio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), explicado en un artículo del diario El País  por Alonso (2017), España ocupa el penúltimo puesto  de la OCDE en tasa de lanzamiento de empresas. Se muestra en detalle un gráfico con los países con una cultura emprendedora más y menos arraigada. La creación de puestos de trabajo es y será muy débil. La única posibilidad de trabajar para muchos españoles es por cuenta propia, creando su propia empresa. También, la posibilidad de cambio de modelo económico.

Moriano considera que “la actitud emprendedora tiene una cierta combinación de aspectos sociales, culturales y psicológicos” (2005, p. 16). El objeto de estudio parece transformarse y adquirir nuevas dimensiones. En todas las acciones intervienen múltiples interacciones sociales. Relaciones entre familiares, amigos, compañeros de trabajo… construyen una determinada forma de interpretar el hecho emprendedor. También, elementos culturales, hacen referencia a creencias, hábitos… fuertemente arraigados en la sociedad e individuos. Estos aspectos determinan la perspectiva y las prioridades de los sujetos emprendedores. Además, tener en cuenta el ámbito psicológico. El carácter, el temperamento y la personalidad individual son elementos fundamentales y determinan la capacidad de ser empresario. Hay entornos que facilitan y promueven la innovación y el emprendimiento. Un ejemplo paradigmático es Silicon Valley en California, donde se alojan muchas de las mayores multinacionales de tecnología del mundo y miles de pequeñas empresas.

La crisis económica y fenómenos adyacentes son cuestiones globales que han trasformado radicalmente la vida de los ciudadanos. También, las políticas neoliberales para abordar la crisis han tenido consecuencias profundas en la sociedad. No todos los ciudadanos emprenden por los mismos motivos, hay diferencias significativas. Necesariamente se deben distinguir tipologías del emprendimiento. En algunos casos puede significar el desarrollo de la creatividad, libertad y autonomía individual; también, en otras circunstancias puede ser una necesidad vital, la única posibilidad de trabajar. Por ejemplo, en determinados países, también en España,   un número muy significativo de individuos deben realizar pequeñas chapuzas para poder trabajar y vivir. Para ellos, tener un trabajo de calidad, con una remuneración adecuada, es tarea complicada. Entonces, un número importante de ciudadanos emprende por obligación, como única posibilidad de trabajar. De Castro y otros destacan dos tipos fundamentales de iniciativas emprendedoras. La primera consiste en emprender buscando la oportunidad, una mejora significativa; por el contrario,  en la segunda se emprende por necesidad:

Debe establecerse una distinción entre dos tipos de iniciativa emprendedora: la iniciativa por oportunidad y la iniciativa por necesidad. Si bien la iniciativa por oportunidad tiene un claro apoyo en el crecimiento económico, la iniciativa por necesidad se ve potenciada, precisamente, cuando la actividad económica se contrae y aumenta el nivel de desempleo, por lo que la creación del propio negocio sirve como una vía de empleo alternativo para salir adelante (2008,  p. 85).

Muchos autores destacan la importancia del emprendedor y su relevancia para el desarrollo social y económico. Pero debe hacerse necesariamente  la  distinción entre la iniciativa por oportunidad y la iniciativa por necesidad. Los  primeros buscan la oportunidad y mediante la creatividad y la innovación quieren aumentar principalmente el propio estatus. Por el contrario, los segundos emprenden por necesidad, no por propia voluntad; están abocados y, en muchos casos, es la única alternativa; se debe tener en cuenta que en ambos casos puede haber creatividad e innovación.

Beck (2007) alerta del proceso que están siguiendo las distintas economías occidentales. El Estado del bienestar progresivamente va perdiendo relevancia y  deja de ofrecer algunos servicios. También, los trabajadores tienen más dificultades. Los sueldos son más reducidos, las jornadas laborales más largas y la negociación colectiva es más desigual entre los diferentes actores sociales. Ferrer (2016) explica que el trabajo en el mundo está gravemente afectado por las debilidades y condiciones actuales de la economía mundial, la desaceleración de los países emergentes y la débil recuperación de los desarrollados. Las deficiencias del trabajo decente están presentes en todas las regiones, en los países desarrollados persisten altas tasas de desempleo y en los emergentes y en desarrollo existen el enquistamiento del empleo vulnerable y la economía informal.

Para Alemán (2013), en los países occidentales se sigue una política neoliberal de desmantelamiento del Estado del bienestar. Unos pocos salen beneficiados, en contra, una mayoría sale perjudicada. Las arcas públicas están sin recursos. Los líderes políticos buscan aumentar los ingresos y reducir los gastos sociales. Han aumentado los impuestos indirectos, como el IVA o los especiales (tabaco, alcohol y carburantes), y no los impuestos directos al patrimonio o rendimientos al capital de las clases altas. Estas políticas económicas también se aplican en España. Para Beck (2007), en los países del primer mundo se están instalando las condiciones laborales de los países del tercer mundo. Considera que la economía de los países occidentales se está “brasileñizando”:

La consecuencia involuntaria de la utopía neoliberal del libre mercado es la brasileñización de Occidente. […] Es el gran parecido que se advierte en la evolución del trabajo en el denominado primero y tercer mundo. Estamos asistiendo a la irrupción de lo precario, discontinuo, impreciso e informal     en ese fortín que es la sociedad del pleno empleo en Occidente. Con otras palabras: la multiplicidad, complejidad e inseguridad en el trabajo, así como el modo de vida del sur en general, se están extendiendo a los centros neurálgicos del mundo occidental. [...] En un país semiindustrializado como Brasil, los trabajadores dependientes con empleo a tiempo completo representan solo una minoría respecto a la gran masa de los económicamente activos. La mayoría vive en unas condiciones laborales precarias. Abundan los vendedores ambulantes, los pequeños comerciantes y los pequeños artesanos (p. 10).

El sociólogo alemán alerta de riesgos en las economías de los países occidentales. Tradicionalmente, se los consideraba más avanzados, había más bienestar, prosperidad, seguridad y estabilidad. Los ciudadanos estaban protegidos por el Estado del bienestar. Estos derechos progresivamente van desapareciendo y se va imponiendo una privatización o semiprivatización de servicios básicos. Esto supone, en muchos casos, un acceso restringido o más exigente. También, en los últimos años se han transformado las relaciones entre empleados y empleadores. Sus interacciones son más complejas, difíciles y distantes. Los primeros van perdiendo derechos y capacidad de influencia, negociación y movilización. Los desajustes del tercer mundo y su modelo económico paulatinamente va imponiéndose en Occidente: trabajos precarios, economía informal, vendedores  ambulantes,  pequeños  comerciantes, etc. Ferrer (2016) explica que según datos de la OIT (Organización Internacional  del Trabajo), el desempleo afecta a 197 millones de personas, hay 27 millones de desempleados que antes de la crisis. Ante la falta de trabajos decentes, en muchas economías en desarrollo y emergentes aumenta el empleo informal, supone el 56 % del total del empleo existente.

Estas opciones laborales progresivamente tienen mayor importancia en los países más avanzados. El autor incorpora un concepto muy interesante, para ilustrar este hecho, la brasileñización de la economía. En Occidente, en el ámbito económico, van apareciendo elementos de precariedad, discontinuidad, inseguridad, economía informal y supervivencia debido a la implantación de políticas económicas neoliberales.

En este apartado se han realizado aportaciones de diferentes autores representativos de la posmodernidad y su imbricación en la economía. También se ha situado la relevancia del emprendimiento en la coyuntura actual. Asimismo, se ha abordado   el objeto de estudio desde una perspectiva principalmente teórica y abierta, se han introducido autores que parten de diferentes marcos conceptuales. Está visión abierta es adecuada, ya que presenta diferentes miradas y muestra la riqueza y complejidad del objeto de estudio. A continuación, se muestra una visión micro. Se presentan datos y diferentes experiencias relevantes. Algunos individuos explican las causas, motivaciones u objetivos que les llevaron a emprender.

Datos cuantitativos y cualitativos

El siguiente apartado pretende mostrar, a partir de los datos del proyecto GEM,       el estado actual del emprendimiento en España. Se han considerado diferentes variables significativas como: los valores, actitudes y aspiraciones de la ciudadanía sobre el emprendimiento en España y en el resto de la Unión Europea; también, las motivaciones subjetivas para crear una empresa, sea por necesidad, oportunidad u otros motivos. Además, se introducen datos sobre la valoración de los expertos sobre las condiciones del entorno. Esta información permite tener una idea relevante sobre el estado del emprendimiento en España de los años analizados. Se han utilizado   los datos del proyecto GEM debido a la relevancia y significación ampliamente reconocida por la comunidad científica. A partir de esta información se describe, analiza y reflexiona sobre la información obtenida. Debe tenerse en cuenta que toda investigación tiene elementos  subjetivos.  Todos  interpretamos  la  realidad  social a partir del color de nuestras gafas. La mirada personal no debe verse como una limitación o parcialidad, al contrario, es un elemento propio e interesante. Ofrece perspectivas que no verían la luz de otra manera. También, tal como menciona Mills (1983), la construcción del relato exige un cierto grado de subjetividad e imaginación sociológica para dar al texto orden, sentido y coherencia. Las variables escogidas han de ser coherentes con todo el discurso. Después de situar la condición social     y económica de los países occidentales, principalmente de España, se ha seguido el proceso de buscar el informe más completo y relevante sobre emprender; también mostrar algunas reflexiones de personas especialmente relevantes sobre la temática. Enseñar cómo la implementación y cambio de modelo económico exige un abordaje complejo y profundo. Teniendo en cuenta que la perspectiva del artículo es reflexivo, se ha realizado a partir de las aportaciones y reflexiones de diferentes autores.

Abordar este objeto de estudio es especialmente difícil y complejo. Numerosas investigaciones adolecen de una metodología adecuada. No hay un consenso claro entre los investigadores sobre la mejor forma de analizar el emprendimiento. El Proyecto GEM, que nació en 1999, pretende ofrecer instrumentos para comparar sistemáticamente las características del proceso de creación de empresas en diferentes países. Según De Castro et al. (2008), ha  sido  la  experiencia  más  importante para conocer el hecho emprendedor y las relaciones entre los diversos elementos imbricados. El proyecto GEM constituye un avance significativo en el estudio del proceso de creación de empresas. Se aborda el objeto de estudio desde múltiples puntos de vista. La fundamentación es sólida y recopila información sistemática      y fiable de diferentes países; también, hay opiniones significativas de sujetos que reflexionan sobre el emprendimiento.

El primer cuadro recoge los principales elementos del Informe GEM España 2013. Permite tener una visión de conjunto del estado del emprendimiento en España     del año, compara los resultados con el año anterior. Muestra una visión general    del emprendimiento. Se sigue el mismo criterio que en el informe, con las mismas tipificaciones, se comparan dos años consecutivos:

 

Tabla 1. Visión general GEM España 2013. Valores, actitudes y aspiraciones

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor. Informe España 2013, p. 30.

La Tabla 1 muestra diferentes ámbitos relacionados directamente con el emprendimiento. Ofrece información social y cultural de los españoles. También señala la tendencia seguida en dos años consecutivos. El primer punto hace referencia a la red social, al hecho de conocer a emprendedores. Este elemento es fundamental para ayudar, orientar y optar por esta posibilidad. Los datos muestran cómo disminuye el conocimiento de individuos que han sido emprendedores. Además,    se percibe un aumento de buenas oportunidades para emprender. Puede ser debido   a la situación personal, a la obligación por trabajar, están más abiertos y sensibles a las oportunidades. Por el contrario, a la pregunta de reconocer tener las habilidades  y conocimientos adecuados para emprender, disminuye significativamente respecto el año anterior. Los ciudadanos consideran tener menos formación. Por último, a la pregunta sobre la posibilidad de emprender en los próximos tres años, el porcentaje también disminuye. Los ciudadanos no tienen confianza en una mejora significativa de la situación económica española. Consideran mejor opción no emprender. Las prácticas emprendedoras no están consolidadas en la sociedad española. La economía está instalada en una grave crisis económica. La creación de puestos de trabajo por las diferentes empresas es muy débil. El emprendimiento, para muchos ciudadanos, es la única posibilidad de trabajar; pero según los datos presentados en la tabla, los valores, actitudes y aspiraciones hacia el emprendimiento todavía son poco significativos.   El modelo económico neoliberal deja al margen a amplios sectores de la sociedad    y los deja a su suerte. Se sigue el mismo criterio que en el informe, con las mismas tipificaciones, se comparan dos años consecutivos. En la Tabla 2 se presenta la motivación de los españoles para emprender:

Tabla 2. Visión general GEM España 2013. Distribución del TEA

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor. Informe España 2013, p. 31.

La Tabla 2 presenta una visión panorámica del fenómeno del emprendimiento en España, comparando los datos con el año anterior, el 2012. Vemos cómo el TEA (Total entrepreneurial Activity), tasa de iniciativa emprendedora, por necesidad aumenta significativamente. La crisis económica tiene efectos devastadores. Aquellos individuos con dificultades para entrar en el mercado laboral, están obligados a emprender por necesidad. Seguramente, estos mismos sujetos, en otra coyuntura  más favorable, no optarían por crear su propia empresa. En cambio, la opción de emprender por oportunidad, disminuye claramente. La crisis también influye en este dato. No se detectan opciones de negocio claras. Emprendedores capaces que en otras circunstancias mejores crearían su empresa, debido a la crisis económica se retraen. Esta tabla ofrece más datos interesantes. La creación de empresas en ámbitos complejos, con más valor añadido y la necesidad de más recursos, disminuye significativamente. Cuando se necesita una base tecnológica media o alta, creatividad e innovación,     el empresario espera mejores circunstancias. Por el contrario, aquellos sectores con menor inversión y poca tecnología, orientada principalmente al consumo, aumentan con respecto al año anterior. Se puede deducir que durante la crisis económica han proliferado pequeños negocios como: bares, tiendas de comestibles, peluquerías, etc., con poco valor añadido. Para abrir este tipo de negocio, el emprendedor necesita poca formación e inversión. Estos establecimientos tienen mucha competencia y los márgenes de beneficio son reducidos. Muchos tienen una vida corta, en pocos meses cierran sus puertas. Fernández (2018) afirma que la tasa de supervivencia de las empresas españolas es de las más bajas de la OCDE, debido principalmente a las dificultades para acceder a la financiación, retraso en el pago de los clientes, trabas burocráticas y una baja cultura empresarial.

En la Tabla 3 se presentan datos de los expertos en referencia a las condiciones del entorno relacionadas con la actividad emprendedora, se sigue el mismo criterio que en el informe, con las mismas tipificaciones, se comparan dos años consecutivos.

Tabla 3. Visión general GEM España 2013. Valoración media de los expertos de las condiciones del entorno

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor. Informe España 2013, p. 31.

En la Tabla 3 los expertos valoran diferentes cuestiones relacionadas directamente con el emprendimiento, y sus percepciones son negativas. Consideran peor todos los temas analizados con respecto al año anterior. La situación ha empeorado. El primer punto hace referencia a la financiación de los emprendedores. La crisis económica está haciendo estragos, evidentemente, también a los posibles empresarios. Los bancos han limitado el crédito, pero también otras posibles fuentes, como: familia, amigos, entorno laboral, business angel… Estos tienen menor poder adquisitivo y han limitado su participación en posibles proyectos. El segundo hace referencia a políticas gubernamentales con la prioridad de fomentar el emprendimiento. Los expertos también consideran que la situación ha empeorado. La formación emprendedora durante la educación obligatoria y posobligatoria es peor. También, la sociedad continúa teniendo una visión principalmente negativa. Existe la idea de que es mejor trabajar por cuenta ajena, hay menos riesgos, pero dadas las circunstancias, no queda otro remedio que emprender. Cuando se hace, como se ha comentado en la tabla anterior, no existe una firme voluntad, sino necesidad y se opta por negocios de  bajo potencial de crecimiento. Muchos de ellos sobreexplotados y que tienen poca duración en el tiempo.

La Figura 1 muestra las percepciones, valores y actitudes de los españoles respecto al resto de la Unión Europea.

Figura 1. Percepciones, valores y aptitudes de los españoles respecto al resto de la Unión Europea en 2013

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor. Informe España 2013, p. 47.

La Figura 1 muestra una comparativa de diferentes indicadores de España y de países de la Unión Europea. De los siete puntos, los españoles están por debajo de la media europea en cinco cuestiones: la percepción de oportunidades, modelos de referencia, buen estatus social y económico, medios de comunicación y emprender como buena opción profesional. Curiosamente, supera a la media europea la percepción de los conocimientos y habilidades para emprender y el miedo al fracaso. Estos datos contrastan con las interpretaciones de los especialistas. Los españoles consideran que tienen mejores capacidades que los ciudadanos de la Unión Europea. Estos países siguen las recetas del modelo económico neoliberal, el cual deja en la cuneta a amplios sectores sociales. En muchas ocasiones, emprender es su única posibilidad. Tal como están las cosas, las diferentes administraciones españolas continúan sin desarrollar políticas claras en favor de la innovación, la creatividad y el desarrollo.

La Figura 2 muestra la distribución de la TEA en función del principal motivo para emprender. Presenta las razones principales por las cuales los individuos se deciden a crear su empresa.

Figura 2. Distribución de la TEA en función del principal motivo para emprender

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor. Informe España 2013, p. 54.

Mayoritariamente se opta por crear la propia empresa por tener la percepción de haber encontrado una buena oportunidad. Un 66.84 % emprende debido a tener una oportunidad ventajosa. Por el contrario, un 29.24 % lo hacen por necesidad, como mal menor o último recurso. Los emprendedores por oportunidad mayoritariamente, en un 42.07 %, lo hacen buscando mayor independencia. Un 33.21 % busca aumentar los ingresos y un 16.19 % desea mantener ingresos. En este último caso, pueden darse diferentes circunstancias. Aquellos trabajadores que han perdido poder adquisitivo y emprenden para mantener ingresos. También, trabajadores que han perdido el empleo y cuando emprenden valoran haber encontrado una buena oportunidad.

Moriano (2005) considera que “teniendo en cuenta las características del nuevo mercado laboral, el autoempleo es la vía de inserción y desarrollo profesional que cada día está adquiriendo más importancia” (p. 20). La adaptación del ciudadano  a una estructura neoliberal es compleja y precaria. Para Trías de Bes (2007), el individuo debe ser más abierto y conocer más el entorno, “hablar, observar, viajar, preguntar, mantener una actitud abierta hacia los productos del sector y lo que hacen sus competidores son algunas de las cosas que hay que hacer” (p. 126). El sujeto emprendedor debe adaptarse a un contexto fluctuante, dinámico y cambiante. Para hacerlo, debe captar y saber interpretar los cambios. Tal como afirma Trías de Bes, este sujeto debe hablar, observar, viajar y preguntar para obtener la información más exacta posible de la situación del mercado. Considera viajar una opción muy valiosa, permite observar nuevas culturas y formas diferentes de solucionar problemas. Muchas veces no hace falta crear nada nuevo, viajar permite conocer nuevas ideas escasamente implantadas en el propio país. El emprendedor necesariamente debe tener una actitud abierta.

Dentzel (2013) considera que siempre existen oportunidades para emprender. Puede haber momentos y entornos más favorables, pero siempre se pueden crear buenos negocios. Más allá de la crisis económica y las dificultades actuales, cree que “el futuro está lleno de oportunidades si se innova con ilusión, trabajo y perseverancia” (p. 59). Dentzel además, ofrece una lista de las características fundamentales del emprendedor: ilusión, rodearse de los mejores, saber lo que haces bien y lo que no haces bien, buscar tu ventaja comparativa, aprender siempre y ser humilde, saber priorizar, tomar decisiones, asumir responsabilidades, comunicación fluida, tomar perspectiva y entender que todo está por hacer. Suárez y Maldonado (2018) insisten en las habilidades comunicativas del emprendedor para generar confianza en sus interacciones sociales.

La Xarxa d’Emprenedoria Universitària (2011) realizó una investigación a mujeres emprendedoras. Una empresaria considera fundamentales los valores recibidos de la familia. Su entorno más próximo le ha inculcado conceptos como: lucha, disciplina, trabajo duro, exigencia, optimismo, humor y simplicidad.

Cree con convicción en los valores recibidos por su familia, no los descuida nunca y diariamente reflexiona para mantenerlos. Estos valores se pueden resumir en honestidad, honradez, humildad, optimismo, positivismo, humor, transparencia, sencillez, simplicidad, disciplina, trabajo duro y, principalmente, humanidad (p. 34).

La situación actual del emprendimiento en España es una opción aleatoria. No  existe un consenso mayoritario, una política global de país. Todavía, en demasiadas ocasiones, tiene una relación directa con el entorno, principalmente la familia, tal como transmite el texto. Algunas familias transmiten a sus hijos los valores del emprendimiento y, en consecuencia, los capacitan a la vida adulta. Resulta interesante la aportación de la empresaria, manifiesta la importancia de los valores familiares recibidos. Nunca los descuida y cada día reflexiona sobre ellos. Estas enseñanzas fueron recibidas años atrás, durante su niñez o adolescencia, en otro momento histórico, y se hace imprescindible una adaptación constante a nuevas situaciones.

En todo caso, el emprendimiento no debería confundirse con un individualismo salvaje. En donde los más astutos, inteligentes o hábiles tienen éxito y los otros fracasan. Tal como cita la empresaria catalana, el emprendimiento incluye también, principalmente, la humanidad. Es decir, la sensibilidad y proximidad hacia los semejantes. Aquellos que tienen éxito no deben olvidarse de los que tienen dificultades. Todo lo humano debe ser próximo. También, cabe un replanteamiento del modelo económico, para que sea más solidario y humanitario. Según Sabater (2018), emprender también tiene una mirada social y económica femenina.

Muchas familias, por diferentes motivos, no transmiten estos valores a sus hijos. Estos niños no reciben una socialización adecuada que los capacite para el futuro. Entonces, las diferentes instituciones educativas deben formar a los alumnos, futuros adultos. Actualmente, los valores del emprendimiento aparecen en algunas materias del currículo. Todos los niños deberían tener las mismas posibilidades de acceder  en igualdad de condiciones al mercado laboral. Por este motivo, resulta importante la función de la escuela para compensar posibles diferencias familiares, sociales y culturales. Llorent (2012) afirma que “los cambios en el sistema económico exigen que la escuela deba prepararse y actuar sobre estos nuevos desafíos. Para ello, debe adoptar una postura de educación emprendedora, una mejora de la educación para   el mercado laboral” (p. 66); y añade: “se debe educar a los estudiantes a aprender a tolerar el riesgo, aprender a equivocarse y desarrollar habilidades de gestión” (p. 68). Estas competencias deberían impregnar todas las materias, en todos los niveles educativos, obligatorios y posobligatorios. Se consideran muy valiosas e interesantes estas aportaciones. Capacitar a los alumnos con más competencias siempre es positivo.

Al mismo tiempo, cabe una revisión del sistema económico neoliberal, el cual deja al margen a amplios sectores de la población. Se deben desarrollar actuaciones para detectar deficiencias y limitaciones en el modelo y proponer alternativas más justas.

En el siguiente apartado trataremos la relación entre escuela y emprendimiento. Los centros educativos transmiten estos conocimientos, valores y actitudes a los alumnos; pero estas prácticas presentan riesgos y limitaciones en diferentes niveles.

Aprender a emprender desde la escuela. Limitaciones del modelo

Actualmente estamos insertados en un modelo neoliberal. La crisis  económica afecta a toda la sociedad, especialmente a los sectores más vulnerables. Sin cambios significativos, el emprendimiento es y será de los pocos nichos de creación de ocupación. Muchos ciudadanos están en un estado liminal, de extrema vulnerabilidad, debilidad e inseguridad. Ferrer (2016) reflexiona sobre las condiciones de trabajo desde una perspectiva global. El trabajo decente es un bien escaso, desconocido por una parte importante de personas. Han empeorado las condiciones de vida y trabajo en la mayoría de las regiones del mundo, también en España.

El Estado, las instituciones, las familias... no capacitan, en muchos casos, adecuadamente la  adaptación de  los  sujetos a  la sociedad.  El Gobierno  rehúye  su responsabilidad y la delega a los centros educativos. Las escuelas reciben la responsabilidad de cambiar un modelo productivo, un nuevo paradigma, mediante la enseñanza a los alumnos de las actitudes, valores y aspiraciones del emprendimiento. Moriano (2005) destaca que:

Una barrera inhibidora que dificulta emprender es la falta de habilidades y capacidades. Supone un importante obstáculo para aquellas personas con un bajo nivel educativo. Por lo tanto, la educación juega un papel fundamental para superar esta barrera proporcionando habilidades necesarias para crear una empresa (p. 51).

Este autor señala el papel fundamental de la escuela para capacitar a los futuros ciudadanos en la creación de su propio negocio. La escuela debe formar necesariamente en estos ámbitos. Tener pocas habilidades y conocimientos puede suponer en el futuro tener limitaciones y no poder desarrollar las propias potencialidades. Los programas educativos deben integrar conocimientos sobre el emprendimiento. El papel del profesor es clave en su implementación. Debe tener la formación adecuada y las habilidades sociales necesarias para transmitir la información. Los programas educativos deben ser adecuados a las capacidades de los alumnos. Los profesores  no deben transmitir solamente un listado de consejos o recomendaciones sobre el emprendimiento, deben motivar y estimular a los alumnos. Los docentes deben reflexionar sobre los contenidos y estrategias más adecuadas. Una forma idónea podría ser el estudio y análisis de biografías donde aparezcan en toda extensión estos valores. En todo caso, Diego y Vega (2015, p. 68) presentan un amplio estudio sobre el estado del emprendimiento en la educación europea y española. Una de     las conclusiones es que los profesores y equipos directivos en España tienen una formación escasa en educación emprendedora. Fandos, Renta, Jiménez y González (2017) consideran que debería mejorar la coordinación entre diferentes instituciones: educación obligatoria y formación profesional, universidad y empresa; todavía funcionan en demasiadas ocasiones como compartimentos estancos.

El emprendimiento es un acto complejo y dinámico, en el intervienen múltiples ámbitos (social, cultural, psicológico, económico, legal, educativo, etc.), múltiples instituciones tienen una relación directa con el objeto de estudio. Estas aportaciones y cambios no deben abordarse solamente desde una institución. Deberían realizarse políticas integrales coordinadas entre todos los organismos. Demasiadas veces se  cae en la tentación de abordar transformaciones complejas solamente en un campo, aquel que se considera más accesible, fácil y con menos costos políticos y económicos. Tomar este camino representa un fracaso seguro. Los resultados son pobres y no se alcanzan los objetivos. No se han construido e implementado unas políticas sólidas para favorecer el emprendimiento (Ortiz, 2018).

En la educación se enseña y difunde el valor del emprendimiento, pero debe     ir acompañado por políticas rigurosas y serias en otros ámbitos. La escuela tiene la obligación de formar a los alumnos en materias como: seguridad vial, valores, alimentación, medio ambiente, sexualidad, etc., y también ahora aparece la necesidad del emprendimiento. Todos estos ámbitos son importantes y claves para el desarrollo individual y social. La escuela tiene la obligación de formar en múltiples temáticas, pero quizás, no las puede asumir todas. Sería necesario priorizar aquello fundamental. Hargreaves (1999) considera que la escuela está en una situación difícil. Aquellas cuestiones insolubles, de difícil resolución, se introducen en la escuela. Tiene la responsabilidad de solucionar cuestiones sociales y culturales muy complejas, las cuales están más allá de los centros educativos. En muchos casos, el fracaso está asegurado y provoca un descrédito mayor de la institución:

En momentos de crisis, la educación en general y las escuelas en particular se convierten en lo que A. H. Haysey llamó una vez “la papelera de la sociedad”: receptáculos políticos en los que se deposita sin ceremonia alguna lo no resuelto de la sociedad y los problemas insolubles. Pocas personas desean hacer algo respecto a la economía, pero todo el mundo (políticos, periodistas, etc.) quieren hacer algo en educación (p. 31).

El autor cuestiona el interés de las élites para mejorar realmente algunos conflictos sociales. En algunos ámbitos es problemático y tiene costos económicos y políticos realizar determinadas mejoras (temas económicos, fiscales, laborales); por el contrario, actuar en la escuela es muy fácil y resulta poco costoso política y monetariamente. Se introducen cambios en la educación con poca o ninguna significación social y cultural.

La escuela está, en los países occidentales, también en España, en un momento de crisis. En algunas circunstancias se la considera la única responsable de los males  de la sociedad. Se la culpa de no hacer correctamente su trabajo. La educación   tiene la responsabilidad de abordar y solucionar aquellos problemas insolubles o muy complejos, sin tener los instrumentos adecuados; en consecuencia, sigue un proceso de continuo descrédito. Pierde progresivamente reconocimiento, autoridad  y prestigio social. Se convierte, tal como manifiestan Halsey, Heath y Ridge (1980), en “la papelera de la sociedad”. Todo aquello de difícil solución es tarea escolar, pero sin tener el apoyo suficiente del Estado, de las élites y de la sociedad. Fernández Enguita (2004) desarrolla la misma idea:

Se reforma la educación, pues, porque resulta menos costoso económicamente y menos conflictivo políticamente que reformar cualquier otra área relevante en la sociedad. El primer paso consiste en buscar un chivo expiatorio para el malestar social. La escuela se presta fácilmente a ello porque forma parte de  la esfera pública y, a la vez, es algo sobre lo que cualquiera puede permitirse hablar (p. 221).

La escuela debería tener claramente definidos sus objetivos. Muchas veces no quedan claros y recibe mensajes difusos, contradictorios y ambiguos. Terrén (1999) considera que tiene una crisis de identidad, no tiene clara su función, cómo debe actuar, hasta cuándo y con quién. Este autor describe la situación de la escuela en la actualidad, “tiene el problema de tener una crisis de identidad. ¿Cuál es su función?, ¿cómo lo tiene que hacer?, ¿hasta cuándo?, ¿con quién?” (p. 228). La escuela tiene una crisis de identidad, no tiene claras sus prioridades, no tiene claros los objetivos, tiene dudas sobre cómo enseñar los contenidos y hasta qué edad educar. Hay debates sobre los profesores, no está consensuada su formación y habilidades necesarias. La escuela no pasa por el mejor momento.

El emprendimiento es una temática de la máxima relevancia e importancia en el presente y para las generaciones futuras. Debe abordarse con la máxima rigurosidad e intensidad. La escuela debe apoyar este cambio de paradigma, pero no debe quedarse sola en el camino. Debe ser acompañada por políticas profundas en otras áreas más sensibles y conflictivas políticamente. Se deben abordar cambios significativos en cuestiones económicas, legales, sociales, culturales y, también, en educación. En   un contexto neoliberal, el emprendimiento es la posibilidad más clara de trabajar para muchos ciudadanos. Las empresas públicas y privadas no tienen ni tendrán     la potencia necesaria para contratar a los trabajadores disponibles. También, el Estado del bienestar está en retroceso, limitando progresivamente prestaciones a     los ciudadanos. Por este motivo, sin un cambio radical de modelo económico, los individuos deben tener las capacidades y habilidades necesarias para emprender.

Para finalizar este apartado, creemos interesantes las aportaciones de los alumnos, aquellos que actualmente están en las aulas. Antonia, de 21 años, alumna de ciclo formativo de grado superior (entrevista realizada por Tahull en 2012 para su tesis doctoral), considera:

Conclusiones

El presente artículo reflexivo ha analizado el emprendimiento en el contexto social  y económico español. Comprender cualquier hecho social requiriere tener una perspectiva global. La posmodernidad está arraigada en todos los países occidentales, también en España. Conceptos como riesgo, complejidad, incertidumbre, dificultades y globalización están incrustados en la estructura social.

El emprendimiento debe situarse y entenderse necesariamente en un contexto turbulento. También, la crisis económica es un elemento de máxima relevancia para comprender su significación. Uno de los problemas más importantes de la sociedad española es el paro. Muchos trabajadores tienen muchas dificultades para encontrar trabajo. Las empresas privadas y públicas no tienen la potencia necesaria para generar empleo suficiente. Las recetas de los poderes públicos consisten en desarrollar políticas económicas neoliberales. Estas colocan a amplios sectores de la sociedad en situación de desprotección social; al mismo tiempo, el Estado del bienestar está en retroceso  y los ciudadanos pierden progresivamente derechos. También, las condiciones de  los trabajadores están empeorando con jornadas más largas y un salario más bajo.  Se han presentado diferentes autores y datos cuantitativos explicitando el nivel de desempleo y precariedad laboral en España.

En los últimos años, desde diferentes medios, se habla reiteradamente del emprendedor. Medios de comunicación, intelectuales y políticos lo consideran una solución al elevado número de personas paradas en España. Al mismo tiempo, no se cuestionan las políticas económicas neoliberales. El sector público, el Estado, delega responsabilidades a los individuos. En momentos de máxima dificultad, cuando los poderes públicos deberían estar más cerca de los ciudadanos, se recortan derechos y excluyen a muchos de los servicios básicos.

En la investigación se ha mostrado la relación entre la situación económica con       el impulso de las instituciones para favorecer el emprendimiento. La figura del emprendedor ha venido para quedarse. Tal como señalan De Castro et  al.  (2008)  se pueden distinguir dos tipos de emprendimiento: por oportunidad y necesidad.     El primero hace referencia a la innovación, creatividad, prosperidad, vitalidad...;    en cambio, en el segundo la motivación es la necesidad. Muchos ciudadanos están obligados a emprender, a crear su propio negocio, sin recursos y formación adecuada. En otras circunstancias no pensarían en iniciar su propia empresa. Se presentan datos cuantitativos sobre la evolución del emprendimiento por necesidad, entre los años 2012 y 2013 ha aumentado en un 4 % esta tasa de actividad en España. La respuesta de las élites y del Gobierno ha sido trasladar los problemas económicos y sociales a los ciudadanos. Se considera a los individuos únicos responsables de su situación y a ellos corresponde superar sus problemas. El éxito y el fracaso son individuales. Moriano (2005) acierta con la afirmación de que “en el nuevo mercado laboral, el autoempleo es la vía de inserción (...) que cada día está adquiriendo más importancia”. Beck (2007) señala una relación entre emprendimiento y las condiciones sociales, culturales y económicas. Los sectores más vulnerables deben emprender por necesidad sin tener las condiciones monetarias y educativas adecuadas.

El desarrollo del emprendimiento por parte de los ciudadanos requiere la implantación de políticas profundas e integrales. Intervienen múltiples ámbitos, como: el social,  el cultural, el psicológico, el económico, el laboral, el legal y el educativo. Todas las instituciones tienen su responsabilidad. También, para una correcta implementación, se necesitan unas acciones sólidas y coordinadas. Estas políticas no aparecen en el mapa social y político español. En España muchos ciudadanos no han recibido de   la sociedad un mensaje positivo sobre el emprendimiento. La información ha sido mayoritariamente negativa. Moriano (2005) afirma que muchos jóvenes solo piensan en trabajar para el Estado y tener un trabajo estable y seguro para toda la vida.

La situación económica española está dominada por una crisis económica. Los datos del paro son altos y surge el emprendimiento como salvación. Las políticas del Gobierno son tenues y principalmente hacen referencia a la escuela para fomentarlo y desarrollarlo. Se ha relacionado el impulso de las medidas emprendedoras hacia cambios en las políticas educativas, de la importancia de los profesores en el cambio de paradigma y la construcción de un nuevo modelo productivo. Halsey, Heath y Ridge (1980) hablan de la escuela como “la papelera de la sociedad”. Hace referencia a cuestiones y problemas sociales no resueltos o de difícil solución; en estos casos, la educación tiene la función de solucionarlos. En la implementación de un nuevo modelo productivo, el fracaso está asegurado. Estas políticas tienen consecuencias para los alumnos, ya que la escuela no cumple con las expectativas generadas y provoca frustración. Además, y no menos importante, desacreditando todavía más la educación. Tal como manifiesta Terrén (1999), aumentando el malestar social hacia la institución. Si realmente fuese una prioridad, el Gobierno, las autoridades y las instituciones deberían actuar coordinadamente y fomentar los cambios necesarios.

Para ir finalizando, se deben valorar las limitaciones del emprendimiento, no todos pueden hacerlo, por diferentes motivos: no tener el entorno adecuado, la personalidad, la formación, la experiencia o el dinero. En un sociedad posmoderna, individualista, solamente unos pocos pueden superar las dificultades y prosperar. Se deben desarrollar modelos más comunitarios, más sociales, menos egoístas e individualistas. Fomentar la solidaridad y la ayuda mutua. Se debe cuestionar el modelo social y económico y consolidar sistemas más equitativos y justos. Estructuras que no aboquen a sectores de la población a la marginalidad, sin posibilidad de segundas oportunidades. En donde todos los ciudadanos tengan un lugar para trabajar y vivir con dignidad.

Referencias

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[1] Doctor en Sociología. Correo electrónico: joantfort@geosoc.udl.cat